Blog de Werwolf

El escote

El escote
Aquel día estaba solo, hacía calor, no era ese calor del verano, tan aplastante en aquella ciudad, era un calor húmedo, se podía oler la tormenta que se avecinaba y que descargaría con toda su fuerza mucho más tiempo del que yo me podía imaginar.
Llevaba todo el día trabajando en mi casa, tenía que terminar aquella cocina si quería comenzar a vivir allí. 
Recuerdo que entre clavo y clavo, entre sierra y sierra, echaba un vistazo por la ventana que daba a un patio amplio, lleno de juguetes, bicicletas de niños, pelotas y yo que se cuantas cosas más.
Recuerdo que en un vistazo a aquel paisaje tan limitado, escuche la voz de una mujer que llamaba a su hija, tenía la voz dulce, como de niña, mire sin ser visto y allí estaba aquella mujer subiendo unas interminables escaleras con una niña en brazos y otra corriendo con uno de aquellos triciclos por el patio; no le di la menor importancia a la escena y continúe mi tarea. 
Estaba cansado, no tenía ganas de seguir, llevaba todo el día encerrado y decidí salir, tenía que tirar algo que ya no me servía y de paso me tomaría una cerveza bien fría en el bar de la esquina. 
Me saliste al paso en aquel portal. Resulta que la mujer de la escena era mi vecina de arriba. Llevaba media melena, el pelo suelto, una falda vaquera por la rodilla y chanclas en los pies, llevaba una blusa, no recuerdo el color quizá granate o fucsia, eso es lo de menos, sus dos últimos botones desabotonados dejaban ver su escote, su piel morena y turgente se podía imaginar unos pechos firmes. 
Cruzamos varias palabras amables, de buena vecindad, tenía unos ojos preciosos, unos labios carnosos y la dentadura perfecta, me esforzaba para no mirar aquel escote, aunque se me notaba que comenzaba a sentirme violento con la situación.
Me despedí y continúe mi camino con una estúpida sonrisa en la cara pensando en aquel escote.
No sé si te había visto antes, seguro que sí, que en algún momento nos cruzamos por la interminable escalera del patio, solo sé que hubo un antes y un después de aquel escote, ya nunca deje de mirarte y observarte y todo después de aquel escote que me perseguiría el resto de mi vida.
Werwolf

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